Ir al supermercado puede convertirse en uno de los mayores desafíos para el presupuesto familiar argentino, especialmente en tiempos de inflación constante. Sin embargo, con planificación estratégica y algunos trucos simples, es posible reducir significativamente el gasto semanal sin sacrificar la calidad ni la variedad de las comidas.
El primer paso es dedicar tiempo cada domingo a planificar el menú de la semana completa. Esto no solo le ayuda a comprar exactamente lo que necesita, sino que también le permite aprovechar las ofertas vigentes y adaptar sus comidas a los productos de temporada que suelen ser más económicos. Revise los folletos de ofertas de los supermercados cercanos antes de decidir su menú, y sea flexible para cambiar ingredientes según lo que esté en promoción.
Otro aspecto fundamental es aprender a distinguir cuándo realmente conviene comprar marcas premium y cuándo las marcas propias de los supermercados ofrecen la misma calidad a un precio mucho menor. En productos básicos como arroz, fideos, harina, azúcar y sal, la diferencia de calidad es mínima pero el ahorro puede ser del 30% o más. Reserve las marcas reconocidas para aquellos productos donde la diferencia de sabor o calidad realmente importa para su familia.
La organización de la lista de compras es crucial. Agrupe los productos por secciones del supermercado para optimizar su recorrido y reducir el tiempo de exposición a compras impulsivas. Las góndolas están diseñadas estratégicamente para tentarlo con productos innecesarios, por eso es importante seguir su lista al pie de la letra. Nunca vaya al supermercado con hambre, ya que esto aumenta dramáticamente las probabilidades de comprar alimentos no planificados.
Checklist de Ahorro en el Súper:
- Planifica tu menú semanal antes de comprar
- Compara precios entre diferentes supermercados y marcas
- Evita compras impulsivas siguiendo estrictamente tu lista